El que parece ser un esquema del primer telégrafo eléctrico aparece en una carta publicada el 1 febrero 1753 en la revista The Scots Magazine, firmada por un tal C. M. de Renfrew (localidad a 10 km al oeste de Glasgow, Escocia), iniciales que se cree son de Charles MORRISON, cirujano cuya idea era utilizar tantos hilos conductores como letras del alfabeto (24), produciendo descargas eléctricas en el cable asociado a letras del mensaje. Aunque no lo construyó nunca, era buena idea.