Declaración de MEUCCI: Descarga eléctrica al aplicar lengüeta en los labios de personas enfermas, recibe descarga y él percibe sonido. Forra utensilios con cono de cartón para impedir descarga, aislando la corriente eléctrica. Hablar libremente dentro del cono. Un cono en la boca y otro en la oreja de Meucci. Se percibe sonido articulado. Había obtenido la transmisión de la palabra humana por medio de un hilo conductor unido con diversas baterías para producir la electricidad, a lo cual inmediatamente el nombre de “telégrafo parlante”. Esto fue cerca de fines de 1849 al 1850, reservándolo para mi llegada a Nueva York, ya que debía dejar la Habana entre 1850-51. Este mecanismo era primitivo y tosco, pero era la idea del teléfono. Llega a Nueva York en 1850 y allí permaneció hasta el final de su vida. Allí construyó en 1854 un aparato más refinado, un teléfono para conectar su oficina con el dormitorio de su mujer, que padecía reumatismo. Quiso patentar su “telégrafo parlante”, pero como no tenía dinero para hacerlo lo presentó a la Western Union (fundada en 1851), aunque entonces con el nombre de New York and Mississippi Valley Printing Telegraph Company, que no le prestó atención, ni le pidió la patente ni le devolvió sus materiales, que pasaron a Alexander Graham BELL (véase resolución del Congreso de los Estados Unidos en 2002 reconociendo a MEUCCI como el inventor del teléfono y no BELL. En 1854 MEUCCI instala un teléfono en su habitación y ese mismo año, Charles BOURSEUL (1829-1912), predijo que la voz humana se transmitiría a través de procedimientos electromagnéticos. BOURSEUL ideó un aparato como el de la telegrafía con hilos: abrir y cerrar un circuito, procedimiento digital, utilizando señales continuas. En 1861 Philipp REIS (1834-1874) construye en Alemania un teléfono según las directrices de BOURSEUL, con el que pudo transmitir solo tonos, habla; no frases.