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Las operadoras telefónicas operaban de modo manual las líneas de transmisión, su papel era conmutar entre una y otra línea para hacer posible la comunicación entre emisor y receptor. Para trabajar de operadora telefónica las mujeres debían tener entre 18 y 27 años, no tener problemas visuales que requiriesen gafas, ser solteras y ser flexibles en sus brazos para poder estirar los brazos hasta un mínimo de 155 centímetros. Las primeras mujeres en trabajar como operadoras telefónicas salían de los estándares laborales, mundo que en aquellos años estaba dominado completamente por hombres.