Durante los años treinta del siglo XX, la CTTM logró una gran expansión de sus servicios no solo hacia ciudades y regiones importantes de la República, sino también del extranjero. Para ello, realizó compras y traspasos de plantas telefónicas diversas que lo llevó a manejar entonces más de 35 plantas locales, ofreciendo el servicio a poco más de dos millones de personas. Tenía por filosofía convencer al cliente de que su servicio, además de ayudar a resolver los asuntos comerciales, fortalecía también las relaciones familiares y sociales, ponderando siempre la rapidez en tiempo, el bajo costo y sobre todo el gusto de escuchar a la persona querida.