La invención del teléfono representó para el mundo una gran revolución en el campo de las telecomunicaciones, al enlazar de forma más rápida a sus pobladores superando los servicios del correo y del telégrafo. Su inventor, el científico escocés Alexander Graham Bell, lo patentó el 7 de marzo de 1876. Poco después, se realizó en México (1878) el primer enlace telefónico entre la inspección de policía de la Ciudad de México y la comisaría de la población de Tlalpan. La infraestructura de este nuevo servicio se empezó a gestar en la década de 1880-1890. La Compañía Telefónica Mexicana (más tarde Compañía Telefónica y Telegráfica Mexicana), y la Empresa de Teléfonos Ericsson S. A. (L. M. Ericsson y Cía.) fueron las más importantes firmas que se disputaron la preferencia del público hasta mediados del siglo XX.