La reflexión interna total: la luz pasa de un medio más denso ópticamente (índice de refracción n1) a otro medio menos denso (índice de refracción n2) y el rayo de luz incidente se refracta de tal modo que es incapaz de atravesar la superficie entre ambos medios, por lo que se refleja completamente.
Así pues, el haz luminoso queda totalmente confinado en el medio más denso (el núcleo) y se propaga por su interior.