Lars Magnus Ericsson, inventor y empresario sueco, inauguró en 1876 su pequeño taller de fabricación de instrumental matemático y físico, así como reparación de equipos de telegrafía. Un par de años después, comenzó a fabricar aparatos telefónicos de gran calidad con lo cual se proyectó a los mercados del mundo. En México, su empresa la Telefonaktiebolaget L. M. Ericsson & Co obtuvo la concesión del servicio en 1894 pero el registro comercial de su nombre y el inicio de sus labores se realizaron hasta 1904, cuando Alex Bostrom solicitó al gobierno su autorización respectiva.